Un profesional con equipo de succión y autorización para transportar el residuo, no el propietario. Las aguas residuales liberan metano y sulfuro de hidrógeno, que en un espacio cerrado pueden matar, y el residuo no se puede verter en cualquier sitio: hay que entregarlo a un gestor autorizado. Nosotros lo somos, y el camión es nuestro. Hacerlo por cuenta propia sale barato hasta que deja de serlo.