Son de fabricación propia, hechos a nuestra medida, y combinan alta presión y succión en el mismo vehículo: deshacen el atasco y retiran el residuo en una sola operación. El más pequeño pesa 7,5 toneladas, frente a las 18 o 26 de un camión convencional, así que entra en rampas, caminos de tierra y calles estrechas donde otros no pasan; aun así entrega hasta 300 bar de presión. Llevamos más de 170 metros de manguera para llegar donde el camión no debe acercarse, y son nuestros: nosotros decidimos cuándo salen y quién los maneja, sin subcontratar.