Nuestro camión más pequeño pesa 7,5 toneladas, bastante menos que los camiones cuba convencionales, que suelen rondar las 18 o 26. Por eso entra en rampas de garaje, caminos de tierra y calles de casco antiguo donde un camión grande no pasaría o dejaría huella. También consume menos combustible, lo que mantiene bajos los costos (y los precios) a la vez que cuida mejor el medio ambiente.

Que el tamaño no le engañe: está construido a medida para calles estrechas y pavimentos delicados, pero entrega hasta 300 bar de presión de agua, cerca de un 30 % más de lo que usamos habitualmente.

Aun así, cuando el pavimento no nos convence tiramos manguera y trabajamos desde fuera en lugar de arriesgar: llevamos más de 170 metros, de modo que el camión no tiene que acercarse. Si su acceso tiene una limitación concreta, dígalo al llamar.